¿Cómo nació El dado del Fénix?

El huevo del fénix se abre

El proceso ha sido algo duro, complicado y no exento de baches, ¡pero por fin arrancamos! El huevo del fénix se abre, y cuanto más se abre, el ave fénix se hace cada vez más majestuosa e imponente.

El Dado del Fénix nace a partir del sueño de un chico normal y corriente, un chico al que los “frikis” de sus compañeros de universidad muchos años atrás le enseñaron un mundo para él entonces desconocido. Todo empezó con aquella campaña de Dragones y Mazmorras (v. 3.5 cómo no), aquel mundo de elfos, orcos, enanos y magia por doquier, tan desconocido para él pero a la vez tan familiar.

Pero al final una cosa llevó a la otra: empezaron aquellas sesiones de juegos de rol acompañadas de cocacolas, zumos, colacaos, frutos secos, doritos (lo que se apeteciera) siempre acompañadas de grandes momentos dentro y fuera del rol, luego vinieron aquellos primeros intentos por crear él mismo sus propias sesiones, algo desastrosas al principio pero mejorando partida a partida, pasando por versiones modificadas de D&D, hasta partidas propias usando sistemas como FATE o pequeños sistemas propios. Lo importante era disfrutar al máximo posible mientras se creaban nuevos mundos a partir de pura imaginación, con un único objetivo: disfrutar y pasarlo bien.

Claro está, no todo quedó en sesiones de rol. ¿Por qué no probar con alguno de esos extraños juegos de mesa de los que tanto le hablaban? Para aquel chico, tiempo atrás lo más extraño para él en juego de mesa llegaban a grandes entregas como Uno, Risk o Monopoly, sin dejar atrás el clásico parchís. Pero no, había algo más allá, algo mucho más complejo, variado, apasionante y divertido, había una gran variedad de juegos de mesa de todo tipo y temática por descubrir. De nuevo, empezaron aquellas partidas en casa de amigos, también acompañadas de aperitivos, refrescos y sobre todo, muchas, muchas risas de por medio, creando en aquel chico un gran interés por descubrir nuevos juegos, principalmente los que trataban alguna temática relacionada con sus juegos de rol favoritos.

Todo eso estaba muy bien: pasar un buen tiempo, asistir en la medida de lo posible (todo lo que el trabajo le permitiese) a las jornadas de juegos de rol y mesa de su ciudad cuando tocase, preparar un tablero, traer aperitivos para esas sesiones… ¿y por qué no dedicarse a venderlos? El chico dedicaba a ese ocio todo el tiempo que le era posible, pero quizá habría algo más. Una idea nació en su mente, la idea de dedicar su trabajo a algo que realmente le hiciese feliz. La apuesta cobró forma y seriedad con el paso del tiempo, para que, al final, pudiese materializarse. Una apuesta dedicada a traerte los mejores juegos de rol y los mejores juegos de mesa, buscando traerte la mejor calidad de los productos a precios competitivos, con el fin de llevar a las casas esa misma pasión y ganas de disfrutar que aquel chico sentía y aún siente.

Así, el huevo del fénix eclosionó: había nacido El Dado del Fénix.